El Seguro Social es un salvavidas para muchos y permite a nuestros mayores jubilarse con dignidad. La mitad de las personas mayores en América caerían por debajo del nivel de pobreza sin los cheques del Seguro Social. He prometido proteger a nuestros mayores protegiendo los beneficios del Seguro Social que se han ganado, ahora y en el futuro. Me opondría a los esfuerzos de aumentar la edad de jubilación, recortar los beneficios o privatizarlo. Sé que debemos fortalecer el Seguro Social y hacer más fácil para los americanos el ahorrar para su jubilación a través de la inscripción automática en programas de jubilación en los lugares de trabajo. A las personas mayores no se les debería pedir sacrificar su salud después de haber trabajado duro y haber pagado al sistema toda su vida. Es un precio demasiado alto para gente que ha construido nuestra nación y pagado sus deudas.