Nuestro país esta forjado por inmigrantes que emprendieron el viaje a los Estados Unidos en busca del sueño americano, pero Donald Trump le ha declarado la guerra a los inmigrantes. Apoyo decididamente la reforma migratoria amplia. Por desgracia, debido a los fallos de liderazgo en Washington, nuestro sistema migratorio está quebrado.  Sin embargo, vapulear inmigrantes no hará más seguro a nuestro país.

Nuestro sistema migratorio debe:

  1. Redoblar los esfuerzos para mejorar la seguridad fronteriza y mantener a los criminales fuera de nuestro país;
  2. Proveer de un camino a la ciudadanía para inmigrantes indocumentados ya en el país que paguen una multa, paguen sus impuestos atrasados y se pongan a la cola;
  3. Dar prioridad a encontrar y deportar a quienes cometen delitos como asesinos, violadores y traficantes de drogas en lugar de individuos trabajadores que tan solo quieren estar más cerca de sus familias;
  4. Apoyar a los pequeños negocios asegurando que pueden obtener la fuerza de trabajo que necesitan para crecer;
  5. Hacer que nuestra nación sea más segura documentando quien realmente viene a nuestro país.

 Ni el muro del Presidente Trump ni su decisión de intentar "retratar" y deportar a todo trabajador indocumentado en el país son soluciones prácticas al problema de la inmigración ilegal.  Tanto que hemos conseguido en este país es el resultado de nuestra diversidad, nuestro espíritu aperturista y nuestra disposición a echar una mano a quien la necesite y no podemos permitir divisiones racistas que detengan este progreso.  La esencia de lo que significa ser americano está en juego.